Por Jorge Ugaz A.
Hay piezas que circulan de mano en mano y terminan formando parte de la historia de un país. Otras, en cambio, desaparecen casi sin dejar rastro. Entre estas últimas están las fichas o señas.
Cuando empecé a interesarme por ellas busqué primero una definición en el diccionario de la Real Academia Española. Sin embargo, la definición encontrada no alcanzaba a expresar todo lo que una ficha representa para quienes nos acercamos a ellas desde la numismática. Seguí buscando y encontré distintas aproximaciones al concepto. A partir de ellas, y tratando de acercarnos a la realidad histórica peruana, podemos entender la ficha desde la óptica numismática, como una pieza (elaborada en metal, ebonita, baquelita, cartón, cuero u otros materiales) que puede simular una moneda de pago, pero que no necesariamente tienen curso legal y que funcionó como un medio de pago alternativo.
Y aquí empieza una historia fascinante
A lo largo de nuestra historia republicana, especialmente durante determinados periodos del siglo XIX y comienzos del XX, fueron emitidas fichas por haciendas, compañías mineras, comercios, restaurantes, sistemas de transporte, penitenciarías, empresas salitreras, hoteles, comercializadoras de cigarros, casinos, empresas de telefonía y establecimientos vinculados al entretenimiento, entre otros. Cada una de esas piezas parece tener algo que contarnos.

Lote 1385. Perú. ND (c.1870). Lote x2. Ficha. Antigua Botica Francesa. Valor 1 y 1/2 Real. Lima. Bronce; 22.0-18.0mm; 5.65g (total). (VF)

Lote 1386. Perú. ND (c.1875). Ficha. Ferrocarril Urbano. Valor 20 Centavos. Arequipa. Vulcanita roja; 26.0mm; 1.50g. (XF)

Lote 1401. Perú. ND (c.1900). Ficha Gastronómica. Confiseríe Moderne. Valor 50 Centavos. Lima. Bronce; 30.0mm; 5.61g. Gallegos, R. (2013). Fichas de Confiterías, Bares y Restaurantes. Magazzine Perú Numismático, Publicación de Julio, p.18. Peruvian Banknote Service. (VF)

Lote 1408. Perú. ND (c.1900). Ficha. Hotel Americano. Valor 1/2 Real. Cobre; 20.0mm; 3.23g. (F) Rayitas de limpieza y manchita de oxidación en reverso

Lote 1421. Perú. ND (1905). Ficha Publicitaria. Cigarrillos Arboccó Hs. y Cía. Serie escudos chica: Argentina. Lima. Bronce; 19.0mm; 1.79g. (F)

Lote 1436. Perú. ND. Ficha. Lecherías Unidas. Leche Pateurizada. Vale 1 envase vacío. Numerada 2984. Aluminio; 29.5mm; 3.19g. (VF)
¿Por qué se emitían fichas?
Entre las principales razones de su utilización estuvieron los periodos de escasez de circulante emitido por el Estado.
En el campo, por ejemplo, la falta de moneda menuda o sencillo podía convertirse en una dificultad cotidiana. En ese contexto, las fichas cumplían una función práctica como dinero o vale privado, especialmente durante periodos en los que el circulante oficial resultaba escaso.

Lote 1382. Perú. 1862. Lote x2. Ficha. Jose M. Osoria. Valor 1 y 1/2 Real. Arequipa. Cobre; ~20.0mm; 5.41g (total). (XF/VF) Pieza de 1/2 con dos golpes

Lote 1383. Perú. 1863. Ficha. Juan Lapeyre. Valor 1/2 Real. Callao. Cobre; 20.0mm; 2.64g. (VF) Pátina algo cargada
También fueron utilizadas como medio de pago interno. En haciendas, compañías salitreras, yacimientos guaneros y compañías mineras; podían servir para remunerar el trabajo diario de peones, obreros y jornaleros.
Pero existe una tercera dimensión que resulta particularmente interesante desde la perspectiva de la historia económica y social: se creaba el control del comercio (un monopolio) y una dependencia o endeudamiento crónico del trabajador hacia el hacendado.

Lote 1387. Perú. 1876. Ficha. Hacienda Chiclin. Guillermo Alzamora. Valor 10 Centavos. Valle de Chicama. Vulcanita negra; 26.0mm; 1.33g. (VF) Marquitas en canto

Lote 1389. Perú. 1877. Ficha. Hacienda Caqui. Gerónimo Sánchez. Valor 20 Centavos. Valle de Chancay. Vulcanita roja; 29.0mm; 2.21g. (VF) Pequeño defecto de cospel

Lote 1403. Perú. ND (c.1900). Ficha. Hacienda Paramonga. Tambo. Valor 20 Centavos. Bronce; 26.0mm; 5.46g. (VF)

Lote 1384. Perú. ND (c.1870). Lote x2. Ficha. Hacienda de Enrique Swayne. Valor 1 y 2 Reales. Cañete. Bronce; 24.0-19.0mm; 13.79g (total). (VF)

Lote 1398. Perú. 1892. Lote x2. Fichas. Granadino. Valor 20 Centavos. Jesús del Valle y Pasamayo. Cuproníquel; 24.0mm; 9.06g (total). (VF)
En determinados casos, las fichas debían ser canjeadas exclusivamente en la tienda o tambo de la propia hacienda, en las salitreras o compañías mineras (establecimientos que en algunas zonas también eran conocidos como pulperías). De esta manera, el circulante regresaba al propio establecimiento y se generaba un sistema de dependencia económica alrededor del trabajador.
Por eso, estudiar una ficha no significa solamente observar una pieza. Significa preguntarnos quién la emitió, dónde circuló, para qué se utilizó, quiénes la recibieron y qué relaciones económicas y sociales existían detrás de ellas. Y allí es donde la ficha adquiere una dimensión mucho mayor.

Lote 1396. Perú. ND. Ficha. Minera. Oficina Germania. Valor 1 Real en Pulpería. Negreiros. Bronce; 18.5mm; 0.65g. (XF)

Lote 1400. Perú. ND (c.1900). Ficha. Salina San Blas. Valor 20 Centavos. Ondores. Níquel; 24.5mm; 4.81g. Melgar Salmón, E. (1990). Las fichas y su historia (II): Salina San Blas. Revista Numismática, (39), pp.20–21. Sociedad Numismática del Perú. (VF)

Lote 1433. Perú. ND (c.1920). Ficha. Empresa Agrícola de Palpa. Ferrocarril y Muelle de Chancay. Valor 50 Centavos. Bronce; 30.0mm; 10.31g. (VF)
Dos obras que ayudan a abrir este camino
Para quienes hemos mostrado interés por conocer algo más sobre las fichas peruanas, existen dos catálogos de referencia que constituyen una importante base de consulta. Uno de ellos es “Las Fichas Peruanas”, del investigador y numismático José Antonio Schiaffino C. (1943-2023), y la obra de nuestro amigo numismático e investigador especialista en fichas Renzo Gallegos B., titulada “Fichas y Billetes Privados del Perú Siglos XIX y XX”.
Ambas publicaciones buscan contribuir, desde sus respectivos trabajos, al conocimiento de una parte de nuestra historia económica y social que muchas veces ha permanecido fuera de los relatos oficiales.
Y quizás esto sea uno de los mayores atractivos de las fichas: nos permiten acercarnos a una historia que no siempre está escrita en los grandes documentos, pero que puede permanecer grabada en una pequeña pieza.
Una historia que comenzó mucho antes de mi colección; mi interés por las fichas también tiene una historia personal. Mi abuelo materno trabajó como administrador en la ex Hacienda Mocce, en el departamento de Lambayeque. Allí tenía un pequeño galpón donde criaba gallos de pelea, una de sus aficiones permanentes.
Cuando yo era pequeño, algunos fines de semana me llevaba a los coliseos donde se realizaban las peleas de gallos a pico y navaja. Una tradición que formaba parte del entretenimiento de aquella época en Lambayeque, tierra de donde proviene mi familia. Así mismo, recuerdo que, en alguna de aquellas conversaciones con mi abuelo, me contó que antiguamente se utilizaban fichas para las apuestas. Pero, aquellas fichas no eran las únicas.
También me hablaba de otras utilizadas para distintos fines, algo que yo había podido observar al conocer referencias relacionadas con la Hacienda Pomalca, administrada por la firma Sociedad Viuda de la Piedra e Hijos. Quizás esas conversaciones quedaron guardadas en algún lugar de mi memoria. Y años después, ya adulto, comenzó mi propia aventura de coleccionar fichas. Cada pieza que llegaba a mis manos no era solamente un objeto para incorporar a una colección. De alguna manera, también me llevaba nuevamente a aquellas conversaciones con mi abuelo y me despertaba una pregunta:
¿Qué historia habría detrás de esta ficha? Una pequeña pieza, una gran historia.
Con el tiempo he ido comprendiendo que detrás de una ficha puede existir mucho más que una fecha, una inscripción, un nombre o una marca. Puede existir una hacienda, una compañía, un comercio, un trabajador, una forma de pago, una costumbre, una actividad económica, una forma de entretenimiento, una relación entre quien emitía la ficha y quien la utilizaba y, sobre todo, puede existir una parte de nuestra historia que todavía necesitamos investigar.
Por eso considero que las fichas peruanas constituyen un campo fascinante para la numismática y para quienes estamos interesados en reconstruir nuestro pasado. Todavía hay muchas historias por descubrir. Historias como aquella que me contaba mi abuelo cuando yo era niño. Historias que quizás permanecen escondidas detrás de una pequeña pieza de metal, cartón, cuero, plástico o baquelita.
Historias de personas, de lugares y de una época. Tal vez quizá, ese sea el verdadero valor de una ficha: no solamente mostrarnos para qué sirvió, sino ayudarnos a descubrir cómo vivían las personas que la utilizaron. Y tal vez, detrás de cada ficha peruana, exista todavía una historia esperando ser contada.
Autor: JORGE UGAZ A. – MBA, Contador Público y Numismático
SOCIEDAD NUMISMÁTICA DEL PERÚ
INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN NUMISMÁTICA DEL PERÚ
Septiembre, 2026.
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